Unplugged

Una de las cosas que más me cautivaba de este 18 era tener la posibilidad, más bien la obligación, dada la lejanía de la civilización en el extremo austral de Chile, de estar desconectado.

Debo reconocer que soy adicto a la tecnología y esta experiencia en el fin del mundo iba a ser un gran desafío, ya que por mi trabajo e intereses, necesito estar al tanto de lo que ocurre en todo el mundo, y que mejor forma de estar al día que a través de mi iphone, ipad o laptop. 1

En un principio, me costó y mucho… sentía que me faltaba algo y creía estar perdiéndome muchas cosas. Pero, al segundo día de abstinencia tecnológica, la sensación de no deberle nada a nadie y dejar las preocupaciones de lado, no tuvo precio.

El mayor beneficio fue reencontrarme conmigo mismo y mi entorno, darme un tiempo, un recreo, para analizar la cantidad de información a la que uno está expuesto y, ser capaz de pensar, procesar y valorar quien soy y a quienes tengo al lado.

Más que desconectar, fue reconectar con la realidad, con lo esencial de la vida, con la belleza de la naturaleza, con las ideas propias, con dejar rienda suelta a la creatividad y lo más importante, tener tiempo y calma para disfrutar con un querido grupo de amigos que a través de una simple conversación y vivencias concretas, reafirman lo que busco y quiero para mi vida.

No es necesario irse al fin del mundo para saber que la mejor forma de cargar pilas, limpiar la cabeza y descansar es desconectar o reconectar con la realidad, dejando de lado, aunque sea por un periodo corto de tiempo, la tecnología y sus consecuencias.

La verdadera conectividad e inspiración está en el entorno y en las personas que queremos y que nos rodean.

“Acumulación y crecimiento orgánico”

Desde hace un par de años me dedico a hacer obras con género. Construyo imágenes y estructuras abstractas formadas por pelotas de este material.
La costura se transformó en mi estrategia para unir color y forma, y a través de estos elementos crear acumulación. acumulacion1
Todo partió por la búsqueda de un material que me permitiera expresar con pocos elementos un interés personal por el trabajo manual, el color y por las grandes cantidades de un mismo objeto. Así nació este módulo que he repetido tantas veces para cada obra, y que como un grano de arena se va sumando con otros hasta generar grandes acumulaciones desbordantes que me producen un inmenso placer, ya que combinan toda la intensidad propia del color en distintas degradaciones y contrastes, con la fuerza de la acumulación, que para mi resulta atractiva de un modo misterioso, como si tuviera una fascinación por la abundancia y la exageración.
De mi obra podría decir muchas otras cosas más, pero creo que los artistas no deben dirigir tanto la apreciación de sus trabajos, llenando a quienes las vean de conceptos y palabras, sino que las obras idealmente deben hablar por si solas. Estoy consciente de que en muchos casos para el espectador común resulta casi imposible descifrar el arte, pero si esto ocurriera con uno de mis trabajos, en vez de explicar todo lo que yo he elaborado teóricamente, preferiría aconsejarles que se dejen llevan por aquello que espontáneamente les evoca, sin ideas preconcebidas, solo percibir y luego reflexionar a partir de eso para sacar sus propias conclusiones. Me parece que ese es el modo de apreciación mas autentico y en mi caso el más coherente con el tipo de obra que realizo, que no tiene muchas más pretensiones que experimentar con esos elementos tan simples que ya he mencionado, que son el color y la forma.